Artículos, Dr. Galo Guerrero-Jiménez

El texto impreso y el síndrome del pensamiento acelerado

Galo Guerrero-Jiménez

El acto de leer en el soporte del texto impreso y escribir a mano fortalece la memoria, no solo para retener información y procesarla mentalmente en el contexto de la comprensión literal, inferencial y crítico-valorativa, sino porque, desde esta perspectiva, se aprende a tomar conciencia de lo que implica la comunicación y la comunión lingüística en todas sus circunstancias pragmáticas, tanto desde el punto de vista semántico, fonético, morfosintáctico, ortográfico, psicolingüístico y sociolingüístico. Al respeto, qué importante que, en el campo educativo, nuestra niñez y juventud de los niveles de educación básica y de bachillerato, por más imposición que hoy la sociedad tiene para verse inmiscuida en las tecnologías, la inteligencia artificial y las pantallas virtualizadas, este sector de la educación se esfuerce y se prepare intelectualmente para seguir estudiando desde el soporte del texto impreso y utilizando el cuaderno para escribir a mano y, por supuesto, sin dejar de escribir en las pantallas digitalizadas.

Pues, este tipo de política educativa desde el soporte impreso y, por ende, desde el soporte tecnológico y virtualizado extra clase, lo que permite es que, desde una pedagogía activa, positiva, analítica, hermenéutica, reflexiva, de discernimiento de la lengua y, como señala Paulo Freire, desde la pedagogía de la pregunta y de los sueños posibles y libertarios, la formación desde el texto impreso, fortalezca el condimento cognitivo, emotivo, estético, simbólico-ético y, fundamentalmente, de atención, de concentración y de reflexión tanto al leer, como al escribir y, sobre todo, porque, este tipo de educación desde el accionar del texto impreso, “forma parte de la inteligencia lingüístico-verbal: la comprensión del significado de las palabras y frases, la habilidad para explicar algo verbalmente, para convencer a los demás y para reflexionar en el nivel del metalenguaje sobre los propios enunciados” (Brunner y Rottensteiner, 2017, p. 33) que, con facilidad, el estudiante, no solo que los puede elaborar verbalmente, sino que, los puede redactar pensando y actuando con sapiencia, es decir, para interpretar el conocimiento discerniendo y juzgando con claridad y elocuencia; e incluso, aprende a actuar pensando críticamente y evaluando la información que su docente y la del texto escrito le ofrecen, con prudencia y sensatez, y según el desarrollo cronológico que en el camino de su formación escolarizada va fortaleciéndolo desde su entelequia filosófica y su psique para comprender y aplicar los conocimientos en la medida en que, va cobrando una sólida formación intelectual.

Tanto el acto de leer y de escribir desde este soporte, impide la intoxicación digital a la que están arribando nuestros niños y jóvenes por estar inmersos en las pantallas digitales tanto tiempo; pues, como señala el psiquiatra Augusto Cury:

                Cada vez que nuestra mente se satura de información, el riesgo de generar el síndrome               del pensamiento acelerado es alto, y ese síndrome impulsa la intoxicación digital,   llevando al Yo (…) a tener dificultades para tomar decisiones, trabajar las pérdidas,      elaborar análisis, tener conciencia crítica. Las mentes aceleradas generan mentes              comparativas que provocan la pérdida de autonomía. Nos volvemos pilotos       incompetentes del proceso de interpretación. (2024, p. 24)

Por ello, hay que seguir manteniendo espacios para fortalecer nuestra memoria y, en general, nuestra condición humana, desde la exquisita formación de tener el hábito, la convicción y la entereza para leer un texto impreso que sea capaz de llevarnos, como señala Vargas Llosa, a uno

                de los más enriquecedores quehaceres del espíritu, una actividad irremplazable para la                formación del ciudadano en una sociedad moderna y democrática, de individuos libres,            y que, (…), debería inculcarse en las familias desde la infancia y formar parte de todos            los programas de educación como una disciplina básica. (2015, p. 11),

en especial, en el campo de la literatura.

Referencias

Brunner, I. & Rottensteiner, E. (2017). El desarrollo de las inteligencias en la infancia. Traducción de Brigitte Prues. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Cury, A. (2024). Intoxicación digital. Cómo enfrentar el mal del milenio. Traducción de Pilar Obón. Estado de México: Océano.

Vargas Llosa, M. (2015). Elogio de la educación. Bogotá: Taurus.

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