Capítulo Loja
EL ÓRGANO DE LA IGLESIA CATEDRAL
Efraín Borrero Espinosa
Monseñor José María Massiá se posesionó como primer obispo de Loja el 30 de noviembre de 1876. Una de las importantes obras que realizó en la Iglesia Catedral fue la dotación de un espectacular órgano. Dice Carlos Eguiguren Riofrío: “Este magnífico instrumento fue pedido a la casa de W. Saber, de Frankfurt, Alemania, de orden de Monseñor Masiáa, por un observante religioso franciscano muy entendido en la materia. Los fondos necesarios para cubrir el valor en Alemania y para la conducción desde Guayaquil a Loja, se tomó del subsidio que el Gobierno proporcionaba a la Iglesia lojana. Por la variedad de registros y pedales que corresponden a las combinaciones de voces de las muchas flautas de que consta el instrumento musical es, a no dudarlo, uno de los mejores que en la actualidad hay en la República».
Aunque el texto histórico de Carlos Eguiguren cita a la casa «W. Saber de Frankfurt», investigaciones musicológicas internacionales – especialmente las del experto alemán Jürgen Rodeland – confirmaron que el fabricante real fue Wilhelm Sauer, en Frankfurt del Oder (este de Alemania), uno de los constructores de órganos más famosos del siglo XIX en Europa. El instrumento fue terminado en 1892.
Traer este coloso a Loja a finales del siglo XIX fue una hazaña titánica. Viajó en barco desde Alemania cruzando el Océano Atlántico, pasó por el Estrecho de Magallanes (pues no existía el Canal de Panamá) y desembarcó en el puerto de Guayaquil.
Desde allí, las gigantescas piezas de madera, fuelles, teclados y tubos metálicos fueron transportados a lomo de mula y sobre hombros de cargueros indígenas que ascendían por agrestes caminos hasta llegar a Loja.
En la fuente consultada se dice que este órgano destaca porque utiliza un sistema de «secreto de conos» (Kegellade) y tracción mecánica pura, una genialidad de la ingeniería decimonónica alemana. Cuenta con dos teclados manuales (manual I y II) y una pedalera. Su variedad de registros incluía flautas sutiles, octavas profundas y un registro de lengüeta libre (Hautbois u oboe), lo que le permitía recrear la potencia de una orquesta sinfónica entera dentro de la Catedral.
También señala que, con el paso de las décadas, la falta de mantenimiento, la polilla, el polvo y el desuso generalizado destruyeron la fachada original y dejaron el instrumento completamente mudo.
Entre 1994 y 1996, gracias al impulso de monseñor Hugolino Cerasuolo y la cooperación técnica alemana, el instrumento fue intervenido por la famosa casa Hermanos Oberlinger de Windesheim de Alemania.
Como la estructura exterior original se había perdido, los restauradores diseñaron en Loja una hermosa caja de madera nueva y cerradiza. Usaron como planos exactos el modelo de
otro órgano Sauer histórico ubicado en la localidad alemana de Oberflörsheim (construido en 1890).
Durante estos trabajos se aprovechó para añadirle un nuevo registro al pedal (Principalbass de 8 pies), mejorando aún más su sonoridad acústica dentro de las naves de la Catedral.
Si el órgano monumental de la Catedral de Loja está en condiciones de ser usado, resulta imperativo pensar en conciertos mensuales. Así, la ciudadanía lojana podrá disfrutar del magistral e histórico sonido de este magnífico instrumento.
Loja, julio de 2026