Artículos, P. Lic. Mauricio Aldean Toledo

INSTITUCIONES EDUCATIVAS CATÓLICAS

A propósito de iniciar clases

¿Por qué una escuela, colegio, universidad puede llamarse católica? ¿Cuál es el verdadero propósito de la educación en la Iglesia?

Es bueno reflexionar con claridad que las escuelas, colegios y universidades católicas no son únicamente instituciones académicas ni espacios neutrales. No debemos olvidar que su razón de ser primordial y su misión fundamental es la evangelización.

Cuando una institución educativita católica se limita a ofrecer excelencia académica, que está bien, pero descuida la formación en la doctrina, la fe y la moral de la Iglesia; está perdiendo la esencia de lo que dio origen. Peor aún, si la formación impartida dentro de sus aulas llega a socavar los valores católicos, la institución traiciona la confianza de las familias y la misión que la Iglesia le ha encomendado.

La educación católica debe ser un encuentro vivo con la verdad y un testimonio del Evangelio. Los padres depositan su confianza en estas instituciones para que sus hijos crezcan en virtud, fe y amor a Dios; no solo para recibir un conocimiento puramente secular y desprovisto de alma.

Será posible que docentes que no profesan la fe católica ni creen en Dios laboren en colegios católicos, aunque sean expertos en cada una de sus áreas; esto puede resultar una verdad que incomoda; los directivos de las comunidades educativas deberían examinar la fidelidad y el propósito primordial de una institución católica y de quienes laboran en ellas.

La misión no se puede negociar ni diluir; o se forma para Cristo y su Iglesia, o se desvirtúa por completo la identidad de la institución.

Las instituciones educativas católicas nacieron para ser una extensión de la Iglesia, no una copia secular con barniz religioso; la fe, la moral, la doctrina cristiana no es opcional ni debatible. Los padres de familia no llevan a sus hijos a un colegio católico solo para que aprendan ciencias; para eso hay cientos de colegios. Los llevan porque quieren que sus hijos crezcan en virtud, que conozcan a Dios, que aprendan a amar la verdad y a vivir el Evangelio quieren una educación con alma.

P. Lic. Mauricio Aldean Toledo

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