Crónicas, Dr. Efraín Borrero Espinosa

LOJA, CIUDAD DE EVENTOS

Efraín Borrero Espinosa

En el marco de los cincuenta años de creación de la modalidad a distancia, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) inauguró un gran Centro de Convenciones. Se trata de una moderna infraestructura que permitirá desarrollar eventos académicos, culturales y empresariales.

Este amplio espacio de trece mil metros cuadrados fue concebido bajo un enfoque académico, productivo y sostenible. El recinto dispone de alfombrado integral y ventanales con aislamiento acústico. La circulación interna se optimiza mediante ascensores y escaleras mecánicas. La planta física incorpora salas de prensa, áreas para cotrabajo y espacios para congresos.

La Universidad Nacional de Loja (UNL) también está construyendo un Centro de Convenciones con capacidad para mil doscientas personas en tres grandes salas, situado en su campus universitario de La Argelia, junto al Jardín Botánico «Reinaldo Espinosa».    

En los dos centros se ha previsto la implementación de equipos de alta tecnología, lo que permite a la ciudad de Loja contar con un músculo técnico de primer nivel para la realización de eventos de alta categoría a nivel nacional e internacional.

La información disponible nos permite conocer que, de las universidades ecuatorianas, la Espíritu Santo (UEES), situada en Samborondón, cuenta con un centro de convenciones y es uno de los complejos académicos más cotizados de la costa ecuatoriana. Asimismo, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Sede Ibarra, posee el Centro de Convenciones «Fernando Rielo», que alberga hasta seiscientas personas simultáneamente. Por otro lado, la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM) ejecuta la construcción del Centro de Convenciones del Pacífico en Manta, mientras que la Universidad de Guayaquil construye un espacio diseñado para eventos académicos, artísticos y culturales de su comunidad universitaria. Sin embargo, ninguno de ellos es comparable con el Centro de Convenciones de la UTPL.

De lo dicho se desprende que la ciudad de Loja, a través de sus dos universidades, ha dado un paso cualitativo de trascendental importancia con miras a proyectarse como una ciudad de eventos, que es un medio eficaz para promover el turismo, una de las fuentes posibles para impulsar el desarrollo productivo de nuestra ciudad.  

No cabe duda que en este propósito el rol de las universidades es determinante, tanto para procurar la sustentabilidad del uso permanente de las instalaciones, como para garantizar la calidad de los eventos. De hecho, en la UTPL se ha elaborado una agenda para el presente año que contempla encuentros académicos, ceremonias de graduación, eventos de alcance nacional y congresos internacionales.

A manera de ejemplo y por ser relevante para el asunto en cuestión, creo pertinente traer a colación el Palacio de Convenciones de La Habana, un coloso arquitectónico que es insignia de Cuba y que desde su fundación mantiene una agenda sumamente activa durante todo el año en la organización de congresos, ferias internacionales y encuentros científicos. 

 Pensar en la posibilidad de que Loja sea una ciudad de eventos sería abrir las puertas para su inserción en el modelo de turismo MICE, que es el acrónimo internacional para reuniones, incentivos, conferencias y exposiciones. En español se le conoce comúnmente como Turismo de Reuniones o de Negocios.

A diferencia del turismo tradicional, que es el vacacional, el modelo MICE no depende de la estacionalidad y se enfoca en el viajero profesional o empresario que asiste a un destino motivado por su actividad laboral, académica o científica. La mayoría viaja con gastos pagados por una institución o empresa y por ello gasta entre dos y tres veces más por día que un turista vacacional.

Los lojanos somos capaces de realizar grandes eventos. En 1995 un grupo de profesionales hicimos realidad la primera feria minera del Ecuador en la ciudad de Loja, presidida por el Canciller de la República y con la presencia del Ministro de Energía y Minas. Dieciséis empresas mineras, entre las más grandes del sector, estuvieron presentes confiando en una iniciativa que resultó muy exitosa.

Loja es tierra fértil para albergar ambos centros de convenciones dada su condición de ciudad universitaria. Sus instituciones de educación superior se han prestigiado a lo largo del tiempo y han formado renombrados profesionales, algunos de los cuales han sido galardonados a nivel internacional por sus investigaciones científicas.

Hace dos años, el prestigioso docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales -FLACSO Ecuador-, Fernando Carrión Mena, dictó una conferencia magistral en la Universidad Nacional de Loja, en la que hizo ostensible nuestra condición de ciudad universitaria. De las cifras expuestas se puede establecer que en la ciudad de Loja existe alrededor de treinta y dos mil estudiantes que cursan la educación superior, una cantidad altamente significativa, sin contar los más de treinta y cinco mil estudiantes en la Modalidad Abierta y a Distancia de la Universidad Técnica Particular de Loja, que es la primera universidad ecuatoriana en implementar este sistema, y una de las instituciones precursoras de esta modalidad en toda América Latina.

Años después, la Universidad Nacional de Loja también se insertó en la oferta de estudios a distancia y en línea. Lo hace a través de su Unidad de Educación a Distancia y en Línea (UED) que actualmente educa a miles de estudiantes de todo el país.

Varias ciudades pequeñas en el mundo – muchas de ellas conocidas como «ciudades universitarias» – han logrado posicionarse a nivel internacional superando la oferta de las grandes metrópolis, gracias al prestigio de sus instituciones universitarias y un entorno idóneo para el intercambio de conocimientos; una de ellas es Guanajuato en México, ciudad pequeña y colonial declarada Patrimonio de la Humanidad, que es un imán constante para certámenes académicos y ciencia a través de la Universidad de Guanajuato.

Loja es una ciudad hermosa y cargada de historia que habla de su grandeza cultural. Tiene una atractiva configuración urbana y es segura y limpia. Está ribeteada por un parque eólico en expansión que le da más encanto; pero, sobre todo, está su gente maravillosa y “asombrosamente hospitalaria”, usando palabras de Ángel Felicísimo Rojas.

La cercanía con el norte de Perú abre un mercado binacional natural. Estoy seguro que, para un académico de esa región resulta mucho más fácil y económico asistir a un congreso de alto nivel en Loja que viajar a Lima. Además, existe la firme posibilidad de organizar eventos conjuntos como congresos, encuentros de investigación, simposios, foros y cumbres transfronterizas institucionales. No obstante, para concretar este último propósito, deben superarse los inconvenientes que frecuentemente se registran en la frontera.

La mesa está servida. La inversión en infraestructura, tecnología y conocimiento ya está hecha. El éxito de transformar a Loja en una ciudad de eventos dependerá de la capacidad de sus instituciones para cooperar en bloque y vender con audacia la experiencia lojana a nivel nacional y el exterior.

Es claro entender que el turismo de eventos constituye una vertiente estratégica dentro de la denominada “industria sin chimeneas”. Los lojanos debemos impulsar el turístico como la alternativa válida para nuestro crecimiento productivo, dado su potencial para generar empleo, divisas e infraestructura, además de dinamizar sectores clave como el transporte, hotelería y la gastronomía.

Loja es una ciudad que en los últimos años ha experimentado un crecimiento comercial y una actividad inmobiliaria sorprendentes, no así el sector manufacturero e industrial que apenas representa un pequeño porcentaje de su economía local. Recordemos que de las pocas empresas industriales productoras de bienes que han existido desde la década de 1960, tres surgieron gracias al aporte estatal mediante el modelo de economía mixta, como es el caso de Cafrilosa, Comprolacsa (ya desaparecida) y Lojagas, que en realidad es una empresa envasadora y comercializadora de Gas Licuado de Petróleo (GLP).

Sin embargo, para lograr el desarrollo turístico de la ciudad, deben resolverse históricos «cuellos de botella» como la inestabilidad vial y las limitaciones del transporte aéreo, entre otros problemas. Asimismo, resulta indispensable elevar la calidad del servicio hotelero.

Sin duda, el despegue turístico de Loja está supeditado al esfuerzo coordinado entre el sector público y la empresa privada. Por un lado, la Municipalidad tiene la responsabilidad de presentar una ciudad atractiva y dotada de servicios básicos eficientes, siendo el embellecimiento urbano un pilar fundamental de este propósito. Para lograrlo, bien se podrían implementar proyectos como una señalética turística que detalle la historia de cada monumento o plaza, y promover el muralismo a gran escala para plasmar motivos lojanos en las fachadas ciegas de los edificios. Son tantas las iniciativas al alcance de los técnicos especialistas que el verdadero reto radica en desarrollarlas con creatividad e ingenio.

Desde el ámbito privado, la Cámara de Turismo juega un rol preponderante al liderar la promoción de la ciudad y difundir la amplia gama de establecimientos gastronómicos y hoteleros, siempre en alianza con las entidades públicas involucradas y otros gremios empresariales.       

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